Posible explotación infantil a la vista de turistas en Soteapan

Visitar la imponente cascada de Soteapan, no solo descubre las maravillas naturales sierra veracruzana si no también, la presunta explotación que hay sobre la niñez que sin apoyo oficial, se ven impuestos a emplearse e incluso, bloquear el acceso o limosnear obligados por sus padres, que reúnen el recurso posiblemente para otras actividades menos el de destinarlo al estudio o alimentación.

No importa la temperatura que vuelve las calles de concreto en comal caliente o la tierra de la terracería en grandes nubes de polvo, el niño te lleva, el corriendo y el turista en su auto, por una calle pavimentada, llamada Unidad y progreso, y luego, por la de tierra, Ignacio Zaragoza, que es de al menos un kilómetro.

La necesidad de llevar dinero a sus hogares, obliga a los menores a soportar tan inmenso esfuerzo de hacer el trayecto a pie, en chanclas y bajo el intenso calor que sofoca y hace consumir demasiados líquidos con tal de que la boca no termine seca o el cuerpo se deshidrate.

Pero al ingresar a la calle Ignacio Zaragoza, el cuadro más reprobable son niñas a orillas de esa vía, cerrando el paso con una cuerda, como si fuera un retén donde la frase que te recibe es el  «pagas o no te dejo pasar». La cuota, diez pesos. A su lado, un hombre, gritándoles, «no dejen pasar, no dejen pasar, que paguen, que paguen».

Visitantes con gusto, entregan la moneda, hasta más de diez pesos, consternados por el triste cuadro. Apenas sale el turista del asombro, cuando metros adelante, una mujer adulta, con dos niñas más, empuja a éstas a casi pegarse a los autos y camionetas, «dame diez pesos, dame diez pesos» es la petición de las infantes.

Son alrededor de diez o quince niños los que se ofrecen de guía desde la calle Unión y progreso hasta la famosa cascada, una maravilla natural que no solo ofrece su enorme poza, si no también «regaderas naturales» que te bañan de agua fría, el arroyo donde la mayoría de las familias prefiere pasar el día para no arriesgarse a las piedras y el gran profundidad de la poza principal, albercas naturales para que los menores disfruten sin el riesgo de algún accidente o perderse, todo bajo la sombra de enormes árboles y áreas especiales para convivir familiarmente.

El costo de entrada 50 pesos, el de estacionamiento, 30 pesos y la experiencia de bajar por casi 200 escalones hacia el fondo de la barranca donde se puede apreciar en todo su esplendor la imponente cascada de Soteapan.

#Diariodelistmo

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