Historia del ferrocarril de Yucatán y la viabilidad ecológica del Tren Maya

Las personas y grupos que se oponen a la construcción del Tren Maya deberían de conocer la historia del ferrocarril en el sureste del país que data de más de 120 años. Aunque fue un suceso trágico sobre todo para los pueblos originarios, no se tienen noticias que la edificación de esta infraestructura de movilidad haya tenido consecuencias severas para el medio ambiente como sí la tienen otras industrias como es la extracción de piedra caliza, las obras turísticas, la tala forestal, el cultivo furtivo en la selva y hasta la instalación de eólicas en la península de Yucatán.

La construcción de los ferrocarriles se planteó en México desde del siglo XIX, como una forma de fomentar la actividad económica y comercial del país. La primera concesión la otorgó por decreto en 1837 el presidente Anastasio Bustamante a Francisco de Arrillaga para la edificación de la línea férrea de Veracruz a la Ciudad de México.

Fue hasta el año de 1873 que se hizo la primera corrida del tren en el país, desde México al Puerto de Veracruz con una extensión cercana a los 423 kilómetros, que unía ambas ciudades con un medio de transporte moderno para la época.

Durante el periodo Porfirista fue cuando se construyeron la mayor parte de las vías férreas con que cuenta México; lo que contribuyó junto a otros factores a sentar las bases de la economía del país, ya que permitió por un lado el intercambio comercial de productos, la movilidad de la población, reducir los costos del transporte y la explotación de grandes regiones mineras, así mismo promovió el crecimiento de la agricultura y favoreció el desarrollo de la naciente industria y lo más importante, dio la oportunidad para la creación de un mercado interno.

El régimen de Porfirio Díaz, alentó el desarrollo ferroviario con concesiones generosas que incluían subvenciones públicas para la construcción de las líneas. Al comenzar la administración Porfirista existían un total de 669.5 kilómetros de ferrovía en servicio en México. Al final de su segundo mandato en 1910, México contaba con más de 24 mil 720 kilómetros de ferrovía en servicio, en su mayoría construidas por inversionistas estadounidenses, británicos y franceses.

La necesidad de desarrollar el sureste del país y explotar de mejor manera la fibra del henequén hizo que se construyeran en la península de Yucatán entre 1898 y 1906, las rutas ferroviarias: Mérida-Campeche, Mérida-Peto, y Mérida-Valladolid. En 1912 se inaugura la vía Mérida-Sotuta y en 1913 la vía Mérida-Tizimín y con ramales de vía angosta de la capital yucateca a Motul, Cansahcab, Temax. Quintana, Muna y Ticul.

En 1901 el gobierno porfirista ordenó la construir una vía férrea en el estado de Quintana Roo que conectaría, esta obra de 57 kilómetros que uniría a Vigía Chico con Santa Cruz de Bravo (hoy Felipe Carrillo Puerto). El tren inició su funcionamiento en 1905 con tres locomotoras de vapor de 40 hp cada una, 10 vagones techados y 14 tipo plancha, hechas bajo el modelo conocido como Decauville.

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